Nos llamamos Cristianos sin otros apellidos o apodos.  Las congregaciones se identifican como “Iglesias de Cristo” así nos lo dice Romanos 16:16.  Entre nosotros no decimos: “Esa iglesia es la del hermano fulano de tal”. Semejante error lo cometieron algunos creyentes en Corinto, diciendo “yo soy de Pablo; y yo de Apolos, y yo de Cefos y yo de Cristo.” El apóstol Pablo los reprende, preguntando:  “¿Acaso está dividido Cristo?” (1a.Corintios 1:12-13).

Nuestro credo es la Biblia, único libro inspirado por el Espíritu Santo. Los credos de concilios, de catecismos, los documentos de fe y orden son invenciones de hombres falibles.  Pues no los aceptamos sino que hablamos  “Conforme la palabra de Dios”  (1 Pedro 4:11), no yendo más allá “de lo que está escrito”  (1a Corintios 4:6)

Cuando usted nos visite, observará que adoramos “en espíritu y en verdad”  (Juan 4:24) No vera ningún desorden o alboroto, ya que nos sometemos a las instrucciones del Espíritu Santo, “haciendo todo decentemente y con orden”      (1a. Corintios 14:40).  Varones fieles y de buen testimonio dirigen los cultos y la enseñanza.  En cuanto a las hermanas, el Espíritu Santo ha ordenado: “Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones”  (1 Corintios 14:33-34), añadiendo “Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre”  (1 Timoteo 2:12.) Por lo tanto, en los cultos de la Iglesia de Cristo las mujeres no dirigen ni predican. Dios les ha asignado otras tareas también importantes  (Tito 2: 3-5).

Oramos al Padre sólo en el nombre de su Hijo, “Porque hay un sólo Dios, y un sólo mediador entre Dios y los  hombres, Jesucristo hombre,” (1 Timoteo 2:5.)  No oramos todos a la vez en voz alta.  Tal acción causaría  desorden y confusión.  Mas bien seguimos las instrucciones del Espíritu Santo: un hermano dirige la oración y los demás miembros  repiten en su corazón las palabras que el hermano esta diciendo y para el final todos podamos  decir el Amén.  (1a. Corintios 14:16-17 ).

En los cultos celebrados el primer día de la semana, los miembros de la Iglesia conmemoramos la muerte del Señor por medio de comer el pan sin levadura y beber el jugo de la uva. Nuestra práctica es bíblica.  Los primeros cristianos “Perseveraban en el partimiento del pan” (Hechos 2:42) o sea en la Cena del Señor  "Perseveraban" es decir partían el pan a menudo ¿Cuando? Dice que lo hacían los Domingos. “El primer día de la semana, reunidos los discípulos partían el pan”. (Hechos 20:7)  Otros textos tales como 1 Corintios 10:16-22 y 11:17-34,  enseñan como debe celebrarse la Cena.  Desde luego, solo los miembros que han obedecido, tienen el derecho de comer la Cena del Señor.

Aunque le parezca cosa extraña, la Iglesia de Cristo desde el primer siglo no usaba ningún tipo de instrumentos de música en su culto a Dios.  El mandamiento del Espíritu Santo es cantar.  “Cantare con el espíritu cantaré también con el entendimiento” (1a. Corintios 14 :15. “Hablando entre vosotros con los salmos, con himnos y cánticos espirituales cantando y alabando al Señor” (Efesios 5:19) “Cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3:16.)  Añadir “tocar instrumentos” al “cantar” seria alterar el mandamiento especifico de Dios.  Por lo tanto, quedan excluidos los órganos, guitarras, panderetas, maracas o cualquier otro instrumento. Al ordenar el Espíritu Santo cánticos espirituales esto excluye salsa “Cristiana”, merengue, rock, rap y otros tipos de música que estimulan la carne pero no tienen nada de espiritual.  

Textos del antiguo testamento sobre la música, tales como el Salmo 150, no están en vigencia ya que dicho testamento fue quitado de en medio y clavado en la cruz (Colosenses 2:14 -17).  

 La iglesia de Cristo adora según los mandamientos del nuevo testamento, no conforme a los del viejo.   “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo” (el de Cristo), cuanto es mediador de un mejor pacto...al decir: Nuevo pacto ha dado por viejo el primero” (Hebreos 8: 6 y 13).